Acúfenos

Los Acúfenos son un sonido que se percibe sin la presencia de un estímulo auditivo, sería como un “sonido fantasma”. Los acúfenos no son causa de sordera y la sordera no es causa de acúfenos, pero ambas entidades van a menudo asociadas, aunque el paciente a veces no lo percibe.

Los acúfenos pueden ser muy variables en sus características de frecuencia, intensidad y sonoridad, pero estas características no tienen relación con su gravedad.

Pueden afectar hasta un 10% de la población  de forma permanente y de hecho prácticamente todo el mundo ha tenido acúfenos en algún momento de su vida. Pero del total de personas que padecen acúfenos persistentes, la mitad lo sufren como un problema y para un 10% de ellos es un problema grave.

La incidencia de acúfenos aumenta con la edad y son más frecuentes a partir de los 50 años, aunque pueden aparecer a cualquier edad.

Causas de los Acúfenos

En el 85% los acúfenos son un síntoma de alguna enfermedad otológica como pérdida auditiva (hipoacusia), problemas del oído medio o interno (enfermedad de Ménière, tumor del nervio acústico). A su vez, más del 80% de personas con pérdida auditiva tienen algún grado de acúfenos.

Hay diversos tipos de enfermedades implicadas en el origen de los acúfeno: del oído,  genéticas, neurológicas, vasculares, endocrinológicas o de origen farmacológico, pero en más de  la mitad de los casos no se llega a determinar la causa de los acúfenos crónicos subjetivos.

Todas las enfermedades del sistema auditivo pueden producirlos, desde un tapón de cera hasta un tumor. Por otro lado hay una gran cantidad de enfermedades relacionadas con los acúfenos, bien sea como desencadenantes como agravantes, tales como problemas cervicales, traumatismos cráneo-encefálicos, enfermedades cardio-vasculares, alergias, alteraciones tiroideas, asi como el consumo de alcohol, tabaco o estimulantes (café, te, chocolate) o medicamentos (por ejemplo aspirina).

Tipos de Acúfenos

Los acúfenos pueden corresponder a sonidos muy distintos (grillos, agua, lluvia, motores, chispas, silbidos…). Normalmente son sensaciones de tonos puros en frecuencias determinadas, agudas o graves, pero otras veces son más complejos y consisten en una mezcla de sonidos de diferente intensidad.

Desde el punto de vista clínico se dividen en acúfenos objetivos y subjetivos. Los primeros son aquellos que pueden ser audibles por otra persona, como los debidos a tumores vasculares del oído, pero son realmente poco frecuentes. Son mucho más habituales los acúfenos subjetivos.

Clínica de los Acúfenos

Los acúfenos crónicos subjetivos se toleran de forma diferente según los pacientes. Si bien la mayor parte de pacientes conviven con ellos sin problemas, en otros pueden desencadenar síntomas obsesivos con afectación del sueño y de la concentración y provocarles estrés. En los casos peor tolerados se considera que los acúfenos producen una afectación de los sistemas límbico y autonómico del sistema nervioso central.

Según la Asociación Americana de los Acúfenos estos son el tercer síntoma más incapacitante que puede sufrir un individuo después del dolor y los trastornos del equilibrio.

En más de la mitad de los casos los acúfenos crónicos subjetivos afectan ambos oídos, si bien en un 35% se localizan en un solo lado y en el resto lo hacen en la cabeza.

Tratamiento de los Acúfenos

Existen numerosas y muy variadas opciones terapéuticas para los pacientes con acúfenos, lo que suele indicar la limitada eficacia de todas ellas.

Entre estos tratamientos podemos mencionar fármacos (por via oral, endovenosa  o intratimpánica), naturopatía, terapias naturales, acupuntura, hipnosis, quiropraxia u osteopatía.

Los estudios de medicina basada en la evidencia dan mayor relevancia a los resultados del Tratamiento de Reentrenamiento del Acúfeno (con las siglas inglesas de TRT – Tinnitus Retraitment Treatment-). Este tratamiento pretende aprender a ignorar el ruído. Para cambiar la percepción y habituación a los acúfenos se aprovecha la plasticidad neuronal del sistema límbico y autonómico mediante una terapia psicológica de reentrenamiento de la exposición al acúfeno (terapia psicológica). Esta terapia combinada con ejercicos de relajación y estrés permiten eliminar la ansiedad que genera el hecho que el paciente esté concentrado en el ruído y que lo asocie a la sensación mental de peligro. Esta terapia se realiza de forma conjunta con el uso de un sonido enmascarante que ensordece el acúfeno propio. El ruído enmascarante debe ser un ruido de banda ancha con una frecuencia cercana al acúfeno propio que disminuye la actividad neuronal que este útlimo produce (terapia sonora).

La duración del tratamiento es variable pero suele ser de varios meses.

Existen enmascaradores de diferentes tipos de sonidos (blanco, rosa y rojo) naturales u oceánicos, y ajustables para Iphone i Android.

Consejos para los pacientes con Acúfenos

En primer lugar es importante explicar  bien al paciente la naturaleza de los acúfenos y el hecho que no significan estrictamente que se esté quedando sordo. Hay que evitar la ansiedad y el estrés, que estimulan el sistema auditivo especialmente sensible en estos pacientes.

En este mismo sentido se deben evitar los estimulantes del sistema nervioso como el café, alcohol o tabaco.

Se recomienda dormir adecuadamente. Es aconsejable dormir con la cabeza en posición elevada para reducir la congestión cervical. Si el ruido impide conciliar el sueño puede enmascararse con sonido ambiental, basado principalmente en sonidos de la naturaleza como olas de mar, lluvia, ríos o pájaros. Existen incluso almohadas con altavoces para esta finalidad.

Si el paciente lo percibe adecuado puede ser útil el uso de un enmascarador auditivo. Así mismo, si hay una pérdida auditiva asociada es recomendable también el uso de los audífonos correspondientes.

Es importante que los pacientes eviten la sobrelesión del sistema auditivo y por tanto que no se expongan a ruídos intensos, que traten en seguida cualquier otro proceso que pueda afectar al sistema auditivo (otitis, cambios de presión,…) y que eviten las substancias, farmacológicas o no, que puedan ser tóxicas para la audición (aspirina, aminoglucósidos, quinina, quinidina, dióxido de carbono,…).

Algunas personas encuentran beneficio con la participación en asociaciones de pacientes afectos de acúfenos.